Manta para extinguir fuego

Manta para extinguir fuego

Los incendios pueden presentarse en prácticamente cualquier lugar y los barcos no son la exepción. La manta para extinguir fuego  es un dispositivo de seguridad diseñado para extinguir incendios incipientes o pequeños. Consiste en una manta especial que se coloca sobre el fuego con el fin de sofocarlo, al impedir la llegada de oxígeno.

Manta para extinguir fuego

Manta para extinguir fuego

 

Si bien siempre es importante llevar a bordo extintores y otros instrumentos universales para prevenir y atacar rápidamente incendios en cualquier espacio, la manta para extinguir fuego es un elemento importante que no solo ayudará a controlar un incendio en determinado lugar del barco, sino que actúa de manera excelente al momento de proteger y salvar a una persona que se quema o corre el riesgo de hacerlo.

Para que un fuego se desarrolle, deben estar presente los tres elementos del triángulo del fuego: calor, combustible y oxígeno. Una manta para extinguir el fuego debe rodear completamente un objeto en llamas o ser colocada sobre ese objeto en llamas y tapar al máximo la superficie que arde. Ya sea en un caso u otro, el papel de la manta es cortar el suministro de oxígeno al fuego, poniendo fin al mismo.

Al usar una manta para extinguir el fuego es importante protegerse las manos. Siempre hay que prestar a la manera correcta de usarla: se dobla la manta alrededor de las manos para protegerse del calor, mientras que se aplica sobre o alrededor del fuego.

¿Dónde adquirir una manta para extinguir incendios?

En Servicio Náutico Sastre:http://www.snsastre.es/  es el mejor lugar para adquirir este importante elemento de seguridad para nuetro barco. No solo tendrás la garantía de adquirir un equipo de calidad, como todo lo que vende esa tienda náutica, el sistema de atención es tan cómodo, que puedes ordenar el equipo que necesites desde la comodidad de tu casa y si estás residenciado en España o Portugal, el sistema de envía a domicilio te harán llegar el producto en un máximo de diez días hábiles.